La tortilla no es un recipiente. Es la razón de todo.
Antes de hablar de tacos, hay que hablar de nixtamal. Porque el secreto de la cocina mexicana no está en la salsa, ni en la proteína — está en lo que los sostiene.
El proceso de nixtamalización tiene más de 3,500 años. El maíz seco se cocina con cal viva (hidróxido de calcio), se lava y se muele en metate o molino. Lo que resulta es una masa que no se parece en nada al maíz original: es más densa, más aromática, más nutritiva.
"Una tortilla hecha a mano no se dobla igual. Aguanta. Tiene carácter."
Cuando nuestros guías llevan a un grupo al primer puesto de tacos de carnitas a las 7am, el olor que recibe a los visitantes no es el de la carne — es el del comal caliente con masa recién trabajada. Eso es lo que se queda en la memoria.
¿Por qué importa esto en el tour? Porque entender que la tortilla es tecnología —no decoración— cambia completamente la experiencia. Ya no ves un taco. Ves 35 siglos de ingeniería alimentaria.
En el Taco Tour, dedicamos los primeros 15 minutos a esto: mirar cómo trabaja el comal antes de ordenar. El cliente que entiende lo que está comiendo, disfruta diferente. Y ese momento — ver la masa aplastarse entre las manos de la señora — es el que más fotos genera en el tour.